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Dadme una palabra, y os escribo una historia (2)

Lo sé: ha pasado mucho tiempo desde que escribí aquí por última vez. Y sí, también lo sé: hace mucho calor. Pero ambas cosas combinadas dan como resultado que me la suda. Así pues, aquí estoy de vuelta, y traigo bajo el sobaco (todo peludo él) la segunda entrega de aquella sección que gusté en titular Dadme una palabra, y os escribo una historia, en la que, como recordaréis, os pedí que me dierais una sola palabra al azar por persona, para con todas ellas empezar la narración de un bello y desquiciante relato.

El resultado fue aquel capítulo 1 titulado Donde se habla de la procreación y la infancia, donde dimos los primeros pasos a través de la historia de Malacara, el amigo de los niños. Y ya va siendo hora de un segundo capítulo, ¿no creéis? Pues vamos con ello: empezad a darme las palabras que os dé la real gana, y en unos días me pondré con su redacción. Venga, vamos, ya.

Dadme una palabra: Capítulo 1 - Donde se habla de la procreación y la infancia

Amigos de la tontuna, gracias a vuestra colaboración prestándome tan dispares palabras, hoy voy a empezar a contaros la historia de Malacara, un hombre nacido en la localidad de Puente Tocinos (universalmente conocida como Bacon Bridge), y cuya vida y obras bien merecen un estudio de antropología. Pero no llegaremos a tanto aquí, pues eso podría suponer una aberración para dicha ciencia, y nos limitaremos a relatar sus desventuras por este planeta al que gustaron en llamar Tierra.

La apasionante historia de Malacara comienza unos cuantos años antes de su nacimiento, en un concierto de Los Suaves, allá a principios de los 80, cuando giraban presentando su primer disco ‘Esta vida me va a matar’. Allí fue donde Maripoli, madre de Malacara, conoció a Pancracio, su futuro esposo. Pancracio era un escuerzo de hombre, tísico hasta decir basta, y conocido por ser un buen calabrote en Palencia, su tierra natal.

Las causas de la enfermiza delgadez de Pancracio nunca estuvieron claras, pero sendos análisis médicos diagnosticaron una falta de intrones en los condrocitos del tejido cartilaginoso de la rodilla de su pierna izquierda, la cual le estaba literalmente comiendo por dentro sin saberlo. Es por ello que Pancracio, aprovechando que Maripoli era bastante polla, y viendo que le quedaban cuatros días para palmar, se la pinchó aquella misma noche de concierto.

Así, fue como se engedró a Malacara, por un padre que moriría consumido por su propia rodilla semanas antes de su nacimiento. Aprovechando que la retroiluminación del concierto ocultaba su fealdad, Pancracio se llevó a Maripoli bajo el escenario, sobre el que el Yosi se erguía como un monolito mientras cantaba los primeros éxitos de Los Suaves, los cuales distaban mucho de ser considerados como Proslambanómenos de tretacordos interpretados en pizzicato.

Como Maripoli era muy fanática del fútbol, desde que unos pocos años antes Maradona marcara su célebre gol, recientemente comparado con el del llamado Messidona, decidió ponerle a su hijo Diego, nombre con el que fue bautizado el caluroso verano del 85 por un cura, que antes había sido político y que tuvo que dejarlo cuando se descubrió que había alcanzado el éxito en las elecciones a alcalde de Albudeite por medio de un pucherazo.

Los primeros años de vida fueron muy duros para Diego, sin padre y con una madre cuyo único recurso para traer un sueldo a casa era el de vender semen de cetáceo como crema hidratante para las gordas ricachonas. Sin embargo, el negocio nunca terminó de cuajar, no se sabe si por el terrible olor salino de la crema, o por los numerosos casos de cirrosis crítica que provocaron.

El caso es que durante sus primeros años, Diego sólo pudo comer patatas, cuyo alto contenido en fécula de almidón le hicieron perder la cabeza hasta tal punto que se dedicó a actividades tan terribles como el robo, la coprofagia o la colección de figuritas de Naranjito. Por suerte, dicha sobredosis de fécula de almidón fue detectada con la suficiente antelación para que no peligrara su vida, prohibiéndosele terminantemente volver a comer uno de estos tubérculos. Sin embargo, de tanta patata que comió, su cara se quedó con la forma de este cultivo, por lo que los niños del barrio empezaron a llamarle Malacara de forma despectiva.

A lo largo de su niñez, Malacara sólo contó con un diapasón que robó a un músico ciego como único juguete, pues durante el resto de sus hurtos sólo consiguió hacerse con estampitas de santos y botecitos de gotas para los ojos. El característico y rítmico sonido de dicho diapasón se convirtió en la única compañía de Diego Malacara durante las interminables noches en que su madre marchaba a la costa en busca de semen de cetáceo, y ahora que había sido repudiado por el resto de niños del barrio a causa de su patatal aspecto.

Éstos fueron los primeros y terribles años de existencia de nuestro héroe, cuya vida seguiremos conociendo en suscesivas entregas de la colección de artículos: “Dadme una palabra, y os escribo una historia”.

Dadme una palabra, y os escribo una historia (1)

Me siento inspirado y generoso. Y como esas dos cosas se han juntado en mí, dando lugar a una espectacular sinergia que ha servido como caldo de cultivo para mi creatividad, he creativizado una idea que, os guste o no, va a salir adelante. ¿Que no os habéis enterado de nada? Yo tampoco, pero me explicaré con más claridad:

Una nueva sección llega a RoscaChapa (y ya van… xD). Su nombre completo es: “Dadme una palabra, la que sea, a poder ser que se encuentre en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, y os escribiré una historia con ella, tan curiosa como hilarante”. Pero como es un título muy largo, lo he acortado en: “Dadme una palabra”. La idea es bien sencilla, dejad en los comentarios a este artículo una palabra, la que os venga en gana, y con todas las que se recopilen de aquí a unos días, escribiré una historia.

Puede ser la palabra que queráis, pero eso sí, una sola por persona. A cambio os daré una historia que contenga todas las palabras que hayáis añadido. ¿Os gusta la propuesta? Espero que sí, porque sin vuestra participación perderá todo el fuste. Bueno, animaos, que es bien sencillo, y podéis ser tan brutos como deseéis. Por supuesto, valen nombres de personas.

PD: Y no, “putalaconchi” no es una palabra xD

Asensio y el Fanegas

De vez en cuando, estoy a lo mejor viendo la televisión, hablando por el messenger, jugando a la consola o vete tu a saber… y entra mi padre todo rojo partiéndose de risa él sólo y entonces ya sé que viene a contarme de alguna historia que se ha acordado de sus tiempos de juventud cuando le brillaba una extensa melena.

Estaba hace un momento hablando con el Termi y entonces viene a contarme una historia de estas, que el mismo Termi me ha animado a ponerla aquí después de decirle cuales eran los protagonistas. Relato mas o menos las palabras del calves (mi padre).

“Una noche estábamos estudiando en casa de uno y entonces para hacer un descanso bajamos al bar para tomarnos un café. Ibamos con el Asensio el Gordo y entonces al pasar por la puerta del Fanegas se bajó los pantalones y empezó a echar una cagá de no te menees. Fue tan fuerte que le salió una ristra de peos. Fue salir esa ristra y el Fanegas a la vez salir de su casa porque se sorprendió al oir ese misterioso ruido. Cuando el Asensio el Gordo, pálido, se dio cuenta se subió los pantalones tal cual y echó a correr calle abajo. Detrás de él iba el Fanegas gritándole sinvergüenza”

Bueno, todo esto contado con el calves partiéndose de risa y yo con cara de … ¿ein?

Otro día os contaré la historia de “Asensio el Gordo y Anica la de los billares“, entre otras muchas.

La pajilla en el árbol

Me gusta contar historias, y si son historias de depravación, me gusta aún más. ¿Y sabéis de alguien más depravado que el Fuste? Tranquilos, no os molestéis en pensar, porque no vais a dar con nadie. Los que no lo conozcáis en persona pensaréis que puedo estar exagerando, que todo esto no es más que palabrería vacua con la que rellenar el inicio de mi artículo y darle un mínimo de interés a este escrito… pero no, os digo yo que es verdad. Y aun a pesar de que hace ya más de un mes prometió que estaría una temporada sin soltar mierda por su boca (de momento, y para desgracia del pije, lo está cumpliendo) hay cosas en su pasado que ya nunca podrá borrar.

Y en esta historia que vengo hoy a hablaros hay depravación a chorros (y nunca mejor dicho, ya veréis por qué xD). Nos lo contó el Jorge la otra noche y nos pegamos una panzada a reír hermosa, pero es que la historia es surrealista de cojones. Para entenderla (al menos los hombres) tendremos que remontarnos a esa bella etapa de la vida que es la preadoselcencia, cuando estamos empezando a descubrir plenamente el mundo en general y a nuestro cuerpo en particular. ¿Recordáis cuando aún érais seres castos y puros, y no os habíais dado ninguna pajilla? Pues en esa situación se encontraba el buen Fuste con todas su megapaletas que gastaba cuando era chiquillo, hasta que vino un demonio en forma de Linares a arrancarle de un plumazo toda su inocencia.

Una tarde de verano, estando los hermanos Fuster y los hermanos Linares en la casa de campo de los primeros (la misma donde sucedió aquella terrible anécdota de Chispa pinchándose a Boli), el Jorge decidió que ya era hora de que el Alex se dejara de tonterías y aprendiera lo que es una manoletina. La situación fue más o menos así: el Rubio subido en un árbol, y el Jorge debajo explicándole los movimientos que debía seguir para podérsela pelar. El Fuste decidió que no quería esperar hasta llegar a su casa para poder disfrutar de esa nueva delicia que el Gemelo le había enseñado, así que ni corto ni perezoso se sacó la manguera allí mismo donde estaba, en todo lo alto del árbol, y se la cascó por primera vez.

El Jorge, que ya apuntaba maneras, decidió quedarse a contemplar el horrendo espectáculo en primera persona. Pero dicen que la curiosidad mató al gato, y eso mismo fue lo que le sucedió al Linares bros., porque cuando el Fuste consiguió “culminar su trabajo” decidió que el mejor sitio para limpiarse era la chaqueta del propio Jorge, y eso fue lo que hizo. ¿Horripilante, no? Pues esto no es lo peor que vais a leer hoy, porque según siguió contando el Jorge, tuvo los santos cojones de tirarse UN AÑO ENTERO sin lavar la chaqueta en cuestión. No me gustaría emitir un juicio apresurado, pero… pero joder, eso es de estar enfermo, Jorge. ¿Qué razón te pudo impulsar a guardar durante doce meses el néctar del Fuster con tanto celo? ¿Qué había en esa mancho que tanto te atraía? Espero que no te dedicaras a olisquearla por las noches ni nada de eso, porque entonces sí que se me iban a revolver las tripas…

En fin, no pienso seguir torturando vuestras mentes por más tiempo, porque la anécdota ha concluído ya. Pero tranquilos que este fin de semana habrá más material y mejor. RoscaChapa es la factoria de la mierda.

Estudio sobre los orcos

Inspirado por el ataque de orcos en busca de carne humana que sufrimos la pasada noche en Botellón, he decidido escribir un completo análisis cuyo objeto de estudio es este ser que puebla nuestros bares y calles, bien solo o en manadas, siempre ansioso de víctimas a las que hacer sufrir. Se trata de un inconmensurable peligro ante el que todos podemos vernos enfrentados en cualquier momento de nuestra vida, y es por ello que escribo este texto para preveniros de la acuciante amenaza. Pero primero de todo ¿qué entendemos los roscachaperos (y la roscachapeña) por “orco”? Pues toda aquella mujer que resulte… ejem, difícil de ver xD. Creo que todos me seguís ya.

Encontramos muchos tipos de orcos en la naturaleza, con sus correspondientes costumbres, hábitats y técnicas de caza. Estos son los más conocidos, aunque hay muchos otros que escapan al estudio por cuestiones de tiempo y dinero:

ORCO COMÚN

Esta es la especie más clásica, habitual y menos peligrosa… ¡pero no por ello inofensiva, ojo! Fueron creados por el Ojo hace siglos en una oscura caverna de Mordor con el fin de mandarlas a patrullar en grupos más o menos numerosos por las tascas de Murcia en busca de inocentes. Sus pretensiones son más bien bajas, pues son conscientes de su poco poder, por lo que no irán buscando comer carne, sino evitar otras coman. Su modus operandi consiste chisparse con bebidas suaves (tipo Malibú) para desinhibirse, e ir haciendo un par de gracias tontas cuando se cruzan con un grupo de pallos. ¡Y ese es su mayor peligro! Pues cuando el grupo de orcos comunes te aborda con cualquier gracia tonta, lo más prudente es sonreír y seguir andando como si no hubiera pasado nada. Pero ¡ah, de ti si les sigues el juego! Entonces se agarrarán a ti como lapas, y no podrás quitártelas en toda la noche de encima. Eso hará que objetivos no-orcos pasen de largo al verte en tal situación, y los orcos comunes habrán conseguido su objetivo.

Categoría: Poco peligroso

URUK-HAI

Aquí empieza el verdadero peligro, pues los Uruks poseen una mayor fuerza y agilidad, así como mayor resistencia al acohol de baja graduación. Es por ello que no necesitan marchar en grupos tan numerosos como los orcos comunes cuando salen en busca de carne humana, y son capaces de seleccionar con más precisión a sus objetivos. Al localizar al grupo de indefensos hombres, son capaces de detectar con una notable fiabilidad cuáles de ellos están más desesperados por pillar cacho, y se avalanzarán sobre ellos sin piedad alguna. En vez de usar la técnica de las gracias de borrachilla, como los orcos comunes, los Uruks prefieren métodos más sofisticados, como pedirte un cigarro, preguntarte de qué te estás bebiendo el cubata (aunque se vea que es cerveza, te llegan a preguntar), o a hacerte algún comentario acerca de tu camiseta.
En muy contadas ocasiones, consiguen convencer a alguna amiga no-orco para que las acompañe en la cacería como cebo y reclamo. Cuando consiguen que el grupo de tíos se acerquen a ellas, atraídas por dicho cebo, rápidamente lo esconden y se avalanzan sobre los pobres idiotas sin ninguna contemplación.

Categoría: Precaución

MAGO BLANCO

Cuando llegamos a este nivel, el peligro comienza a ser verdaderamente alto. Los magos blancos suelen salir a cazar en parejas, pero cada una irá por su lado y marcándose su propio objetivo. Son capaces de tomar alcohol de alta graduación y conservar la cabeza lo suficientemente estable para no cometer errores durante la búsqueda de carne humana. Los magos blancos realizan un estudio completo de todo hombre que encuentren al entrar a un bareto, y nunca se lanzan al ataque sin un plan lo suficientemente estudiado. Son capaces de detectar no sólo al más desesperado del grupo, sino también al que va más borracho, lo cual les confiere un altísimo poder. Así, camufladas bajo kilos de maquillaje y vestimentas capaces de mostrar las virtudes más “evidentes”, se lanzan a por los sujetos más débiles. Dado que dichos sujetos están borrachos y faltos de amor, acabarán por caer en las garras del mago blanco ante el pije generalizado del resto de colegas.

Categoría: Altamente peligroso

OJO DE SAURON

Por último tenemos al Ojo, el ser que domina a todos los orcos desde su torre más allá de las Puertas Negras. Nunca sabes por dónde te puede aparecer, pero el día que se cruce en tu camino estarás perdido. Puede aparecer entre un grupo de orcos comunes, o como pareja de un mago blanco… pero estará ahí. El Ojo es lo suficientemente fuerte como para no tener que consumir nada de alcohol, por lo que mantendrá su cabeza serena durante toda la noche de fiesta. Nunca jamás atacará la primera del grupo, sino que dejará que sus subordinadas se lancen primeramente para atontar a los humanos más débiles y, cuando sólo quede en pie el más fuerte de ellos, se lanzará hacia él sin ninguna misericordia, se le enganchará del cuello y empezará a darle el follón con cualquier tema trivial hasta que, presa de la desesperación, no le quede otro remedio que comerle la boca para hacerla callar. Entonces, habrá caído en las garras del Señor oscuro, y no quedará esperanza para él, pues el rumor de que se ha comido al Ojo se extenderá como la pólvora entre sus amistades, y nunca más podrá aspirar a algo más que un orco común.

Categoría: ¡Huye!

Chispa y Boli, una historia de amor

El amor, ese incomprendido sentimiento que arrastra a todo aquel que se ve atrapado por él a situaciones que pueden resultar desquiciantes e incluso irreales para quien no lo siente en su corazón. Y esta historia que hoy vengo a contaros es una de esas situaciones, una cruenta historia de pasión, odio e incesto que, por increíble que parezca, se dio verdaderamente hace unos años entre una pareja de jóvenes que caían en las garras de Eros por primera vez en sus vidas:

Chispa y Boli estaban muy unidos, no había secretos entre ellos, compartían hasta los mocos y se prometían a si mismos que nada en el mundo los separaría jamás. Chispa y Boli eran hermanos, y además eran perros xD. Pero he aquí que de pronto, sin saber ellos cómo, la chispa de la pasión comenzó a arder dentro de ellos. Primero levemente, como la débil y trémula luz de una estrella en el vasto firmamento nocturno. Pero más tarde, ésta fue creciendo inconmesurablemente hasta convertirse en una ardiente llama que los devoraba por completo a ambos, y ante la que nada podían hacer.
Ellos sabían que aquello no estaba bien, eran hermanos y cosas así no deberían darse. Pero cuando el amor llama a tu puerta, ya se sabe… El caso es que al final pasó, y Boli se pinchó a Chispa. El momento que tan largo tiempo habían estado esperando, en interminables vigilias nocturnas, había llegado. Por fin se habían unido, y nada ni nadie en el mundo iba a poder estropear un momento tan bello como ese… ¿O sí?
Como he dicho antes, el amor nos arrastra hasta situaciones que a los demás les podrían parecer incomprensibles, y precisamente esto fue lo que ocurrió en esta ocasión. Quiso el aciago destino que la abuela del Fuste, dueña de los perros en cuestión, etuviera por allí cerca cuando la pareja vino a consumar su relación. Y conocedora del parentesco familiar que unía a ambos, la incestuosa escena que estaba presenciando superó por completo a su anquilosada y conservadora mente. Presa de una furia animal, se armó con un palé que había por las cercanías y empezó a golpear a Boli en el lomo con el objetivo de detener el coito. Pero, por si no lo sabéis, cuando los perros están “en todo lo suyo” no pueden separarse hasta que pasa un tiempo, y por tanto a Boli le era imposible salir de Chispa, por más golpes que molieran sus costillas.
Al final, en medio de una oleada de sangre y gritos, pudieron separarse. Pero esto no fue suficiente para la abuela del Fuste, quien ya no podría mirar nunca más a la pareja de amantes a sus peludas caras. En un último e irrefrenable acto de ira, echó a ambos de sus dominios, dejando tras de sí un reguero de sangre, bochorno y pena. Nunca más se supo de estos pobres infelices que, por dejarse llevar por sus instintos y luchar contra una serie de incomprensibles dogmas que la sociedad les había impuesto, acabaron (literalmente) jodidos y apaleados xD.


Chispa

Lo más cachondo del asunto es que todo esto que aquí os cuento lo presenció el bueno de Fuste con esos ojitos que Dios le ha dado, y así nos lo contó ayer por la noche. Si alguna vez os habías preguntado cómo puede ser capaz una mente de engendrar tanta mierda como lo hace la suya, es probable que el hecho de haber presenciado tan cruenta escena tenga buena parte de la culpa.

Si tienes un hijo subnormal… (cuatro maderos y un macrobotelleo)

Por fin llegó el tan esperado Macrobotelleo (aunque algunos bujarras se empeñaran en llamarlo Macrobotellón) a las calles y plazas de Murcia, y los roscachaperos estuvimos allí para hoy poder contaros todas las incidencias del evento. Estamos donde está la noticia.
Primeramente tendré que decir que, en líneas generales, resultó un poco decepcionante por la relativamente escasa participación que se dio, y por las pocas ganas de bulla que tenía el personal. Nosotros fuimos allí por el morbo de ver cargas policiales, furgones ardiendo, quinquis reventados con mangueras de agua a presión… y nada de eso. A eso de las doce nos presentamos allí, bolsas con cartoncicos de vino en mano, dispuestos a unirnos a esta noble e incomprendida propuesta, y nos encontramos con que toda la plaza de la Universidad estaba rodeada por policías con cara de pocos amigos, y solo unos pocos personajes dentro de ésta.
Nos dirigimos dispuestos a unirnos al grupo de personajes cuando un fiel servidor de las fuerzas del orden (para más información, leer artículo “Papá, quiero ser policía local”) nos detuvo, diciendo:

- Si lleváis botellas no podéis entrar.

¡Qué bueno! Por lo visto ahora es ilegar marchar por la calle con cartoncicos de vino en una bolsa. Visto que toda la gente que había a nuestro alrededor se quedaba tan parada como nosotros ante este “cortafuegos”, nos quedamos un poco sin saber qué hacer. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta que toda la personajada que había dentro del cordón policial no llevaba botellas, y simplemente estaban allí plantados como pasmarotes.
Pero lo mejor vino cuando, estando parados delante de la policía y sin saber bien qué hacer con nuestras vidas, se nos acercó uno de los maderos con más pinta de jefe a decirnos que allí no podiamos estar y que si no nos marchábamos nos iba a quitar las bolsas. Podéis haceros a la idea de la cara de tontos que se nos quedó. El Rata fue el más rápido en responderle:

- ¿Con qué denuncia nos va usted a quitar las bolsas?

Y aquí vino el momento más glorioso de la noche, cuando cogiendo la Constitución española y pasándosela por donde se pasa la esponja, el muy respetable agente nos respondió:

- Con la ley de ME SALE DE LOS COJONES

Y mientras hacía tan democrática sentencia, un compañero suyo, considerablemente grande, se golpeaba la palma de la mano izquierda con el puño derecho mientras nos miraba, gesto digno del matón de discoteca más barriobajero. En fin, una situación lamentable, bochornosa, ofensiva y pijante a partes iguales. Estaría encantado de pasarme un día por el Congreso, y preguntarles por la susodicha ley, cuándo se aprobó, qué describen sus artículos, y en qué pensaban los señores diputados cuando le pusieron ese nombre. Manda huevos.
Esta despóticamente ofensiva represión nos hizo retirarnos, visto que por el mero hecho de llevar unos cartones de vino en una bolsa del Mercadona podían hacernos papilla las costillas con sus inseparables porras. Todo por el bien de la democracia, el pluralismo y la libertad. Tras dar unas cuantas vueltas a los alrededores, nos situamos en la calle que sale perpendicular a la puerta del República (antiguo Trocadero) a beber, ya que en esa zona las fuerzas del bien y el orden no habían entrado, y había unos cuantos botelleos montados. Tras una hora o así sin organizarse el más mínimo incidente, apareció por nuestra izquierda un monovolumen de los locales en plan salvaje y se nos plantó delante, provocando la consiguiente estampida de todos los que estábamos en la calle (aunque en realidad el Fuste y yo nos quedamos parados viendo como se bajaban, momento en el que yo le dije a uno de ellos: “Empiezan los duelos y quebrantos” xD).
Tan valerosa acción policial sólo tenía como objetivo darle paso al camión de la limpieza, el cual simplemente se llevó las bolsas con nuestras cosas. Con las mismas, se fueron. Todo ese espectáctulo y zarandaja no sirvió más que para eso, para llevarse nuestras bolsas. Olé.
Naturalmente, mientras se marchaban, los policías tuvieron su correspondiente ración de canticos, entre los que destaca uno de nuestra particular cosecha, y que da título a este artículo:

- Si tienes un hijo subnormal… ¡Hazlo policía nacional!

En fin, algún cubitazo al coche, una friki bailándoles las cariocas en todos sus morros a la policía (se ve que no les salía de los huevos ninguna ley para detenerla por eso), un poco más de pije, y ahí acabo todo el macrobotelleo. Mucho ruido y pocas nueces, la verdad.
Pero no acabó ahí nuestra relación con la policía anoche, porque después de eso marchamos a Refugio a perder un poco el tiempo alrededor del vino dulce y los minis. Cuando ya nos echaron de allí, marchamos sin rumbo fijo por las calles de alrededor, armando bullicio como en nosotros es habitual, cuando otro coche policial se paró, y bajándose el agante, nos espetó:

- Porque hayan cerrado la guardería no hay que ir gritando por la calle.

Gracias por avisarnos, agente. Y gracias una vez más por cumplir con su labor de tocar los cojones. Ojalá que la próxima vez que le roben el móvil a alguno de mis colegas o a mí, esté usted por ahí dispuesto a bajarse del coche tan valientemente, diciendo soplapolleces sobre guarderías.
Hastiados de tanta idiotez e inutilidad, decidimos repetir el plan de la semana pasada, y nos fuimos a jugar al fútbol al colegio que hay detrás de la casa del López, con el consiguiente salto de valla, claro. Cuando ya estaban todos echando el bofe tras haberse pegado dos carreritas de nada, vuelta a saltar la verja, y en esas que apareció por allí otra patrulla de valientes agentes sin nada mejor que hacer. Todo lo que hicieron fue quedarse parados mientras saltábamos la valla, y sin decir nada, arrancaron de nuevo y se fueron por donde habían venido. Así me gusta, agentes, que estén ustedes preocupándose por los delitos y los problemas importanes de esta sociedad. Seguro que la pobre chica a la que le estaban poniendo la navaja en el cuello en ese momento para robarle todo lo que llevaba encima agradeció enormemente que ustedes se quedaran ahí parados, contemplando como unos personajillos que habían estado jugando al fútbol en el colegio saltaba una reja.

Balance final de la noche:
- Cero Multas
- Una carga policial
- Dos ofensas a la Constitución
- Innombrables estupideces e inutilidades

Para todo lo demás… la Policía Local.

Papá, quiero ser policía local

Si hay en este país un oficio digno, respetado y elogiable, ese es el de policía local. Su estupendo y eficiente trabajo es evidente y palpable a pie de calle por el ciudadano medio. Y nosotros, los roscachaperos, hemos sido especialmente bendecidos por las bondades de sus acciones. Así pues, quiero que este artículo sea mi particular homenaje a ese gran grupo humano que es la Policía local de Murcia.

Desde que se levanta bien temprano (a eso de las doce de la mañana) hasta que se acuesta, el Policía Local está siempre alerta y vigilante, con la seguridad ciudadana como único centro de su vida. No importa su familia, no importa su salud, no importa su religión, no importa su placer personal… todo eso es secundario, y él sólo piensa en defender a la ciudadanía. Su porra es un miembro más de su cuerpo (el cerebro, en concreto) y por eso nunca se separa de ella, ni para ir a cagar (cosa que realiza una media de siete veces al día). En su armario no hay vaqueros, ni chandals, ni camisas de vestir: él solo viste el uniforme oficial del cuerpo. Y por supuesto, la indispensable gorra en la cabeza, que para eso les dio Dios esa parte vacía del cuerpo.

Cuando todo está listo, se monta en su Patrol (tranquilos, que a gasolina invitan los ciudadanos) en compañía del Paco, su compañero de patrulla, y se dirigen al bar más cercano para tomarse unos carajillos. Y si por el camino se encuentran un par de jóvenes sentados en un banco, pues les dicen cuatro cosas bien dichas y les mandan a su casa, para que sepan que los delincuentes y holgazanes no tienen cabida en la sociedad respetable que ellos ayudan a construir y preservar. Eso sí, si a la salida del colegio se ven a un quinqui vendiéndoles drogas a los niños, mejor no se acercan no vaya a ser que tenga una navaja y todavía se puedan llevar un pinchazo. A ellos no les pagan para ser heridos, y además él pobre quinqui también tiene derecho a ganarse la vida ¿No? Y si encima hace que funcione la economía (sumergida) de la región, mejor que mejor.

Una vez llegados al bar, dedican todo lo que queda de mañana a discutir con los parroquianos lo mal que jugó Ronaldo el domingo anterior, o lo duras que se están poniendo las calles (menos mal que ellos están ahí dando el callo para evitarlo, a pie de barra de bar). Exhaustos por tanta energía derrochada pelando almendras, llega el momento de marchar a casa para dar buena cuenta del potaje que ha preparado la parienta, y para meterse una siesta de dos o tres horas para estar en condiciones de rendir a la noche.

Otra vez en la calle. Hoy es viernes y por tanto hay trabajo extra, ya que los malvados jóvenes, parásitos sociales que nada más que piensan en beber alcohol y destrozar todo lo que encuentren a su paso, estarán dispuestos a hacer de las suyas por las calles de la ciudad. Saluda al Paco y arranca el Patrol en dirección a la Plaza de la Universidad, donde hoy les han mandado a hacer la guardia. Hoy toca acción. Suben el todoterreno a la acera y lo aparcan en medio de la plaza, aún a sabiendas de que las canalizaciones que hay debajo de las losas no están diseñadas para soportar el peso de semejante mastodonte y que, por tanto, puede hacer un destrozo importante con semejante acción. Son las 23.00 horas y los primeros terroristas ya marchan por las calles, sin un rumbo cierto al que dirigirse para drogarse y alcoholizarse. Por si acaso, y para que estos sepan que están siendo vigilados, los trabajadores agentes se bajan de vez en cuando del coche patrulla y se dan un paseo por las calles cercanas. Es importante llevar una actitud marcadamente prepotente, pisando bien el suelo por donde marchan con sus botas, ya que es la única forma de que esos detestables jóvenes les respeten.

Por el camino ven como dos chicas son atracadas, navaja en mano, por unos chavales. Estos salen en corriendo con el bolso de las zagalas bajo el brazo, pero cuando ellas se acercan con un ojo morado a la pareja de agentes para pedir ayuda, les dicen que no pueden hacer nada porque a ver quién les demuestra a ellos que ese bolso no es de los que han salido corriendo al verlos. Y además, deberían haberte avisado antes… han pasado ya 50 segundos desde que se produjo el delito y los guardias están con las manos atadas. Siguen avanzando por las calles entre yonquis que potan y viejas que tiran la basura por la ventana, pero no hacen nada porque eso está fuera de su jurisdicción, cuando ¡oh sorpresa! ¿qué es eso que se ve allá a lo lejos? Sí, son tres jóvenes sentados en un banco con un litro de cerveza en la mano y hablando en voz baja. ¡¡Eso no se puede tolerar!! Cogen su walkie-talkie y avisan a todas las unidades en un kilómetro a la redonda, porque está claro que van a necesitar refuerzos, y se dirigen corriendo hasta el grupo de indefensos jóvenes.

Los policías se muestran implacables mientras los jóvenes les explican que sólo estaban bebiéndose un litrico y que pensaban tirarlo a un contenedor de vidrio en cuanto terminaran. A ellos eso les da igual, el delito de ingerir alcohol en la calle es el peor que ha concebido una mente humana, y no van a permitir que algo así se produzca mientras tengan fuerzas para evitarlo. Les expiden una multa por cabeza por la bebida, y otra más por las protestas, y se marchan por donde han venido con la satisfacción del trabajo bien hecho. De camino al Patrol le ponen una multa a un coche por tener 10 cm de parachoques encima de un paso de cebra, y dejan papeleta a dos o tres motos que estaban aparcadas en un lugar que no molestaban a nadie.

Como ya están hasta los cojones de tanto servir al ciudadano, aunque aún les quedan tres horas para terminar su ronda, se marchan a su casa a ver alguna pelicula porno y a beberse unas cuantas cervezas (sí, como esas que les rompieron en los pies a los jóvenes de antes). Una vez en la cama, se le da las buenas noches y un pellizco en el culo a la parienta, porque hay que ser un caballero, y a soñar con mejores tiempos en los que a la policía se le permitía pegar palizas por la calle a quien les diera la gana, y sin tener que dar explicaciones por ello. Una pena que con la llegada de la democracia eso se acabara.

Mi hermana es una cerda

Os dejo aquí con un relato que ha escrito uno sobre su hermana, algo durillo, dado que es su hermana (del sitio donde lo he sacado se estaban todos partiendo de la risa)

Sólo quiero puntualizar que me se yo de dos que parece que son los descubridores del porro y van a acabar igual.

“Mi hermana es la persona mas asquerosa que he conocido en toda mi vida.
Esto no es nuevo de ahora, ya hace años que lo pienso y discuto con ella por que no hace nada y no limpia nada.
Su cuarto siempre lo ha tenido muy mal y desordenado, siempre que coge algo de la nevera lo deja fuera y no lo vuelve a meter, no tira la basura, no va
a comprar el pan, no hace la compra… y un sin fin de cosas mas que ahora voy a escribir

Ella tiene 25 años totalmente inutiles ya que se comporta dentro de casa como una puta cria, Claro que en la calle se comporta como una mujer…
con mis padres hace chantaje emocional siempre, siempre que discute no se como lo hace pero intenta llevar la razon ella, o se pone a llorar, o se va a su cuarto
a hacer la tonta, siempre esta tirada en el sofa, se despierta a las 5 de la tarde y se duerme a las tantisimas, una vez se despierta, cierra todas las persianas
del salon y se tira a ver en el sofa la tele, son 4 plazas de sofa, pero da igual, ella las toma todas para su culo y para ella.
nos quita absolutamente todas las vistas que tiene nuestro balcon, estamos en un sexto pero ella es una paranoica y se cree que con las persianas abiertas.
la observan o algo parecido, por eso las ha de cerrar, y ojo, dile algo si te atreves, que te pega un chillido y te manda a callar.

mas de una vez discutiendo con ella me ha insultado con insultos mayores, como hijo de puta , o que me va a denunciar… si , esta tocada.
le ha dado a muchas cosas. coca, caballo, porros… etc. y claro eso deja secuela , yo cada vez que la veo, veo a mi tia mari, son totalmente iguales en todo.
con esa mirada que da asco.. en fin.

que mas puedo contar sobre esta tia? pues millones de cosas: como por ejemplo que a las tantas de la noche cuando todos dormimos ella esta despierta pues se pone
a hacer ruido y pfff . Se pone a fumar encima del sillon de 500€ y tira la ceniza encima… o la tira al suelo de parquet… deja los vasos sucios por las mesas,
migajas de pan por el suelo, de comida. no barre. no frega. no tira de la cadena cuando va a mear o cualquier cosa. es practicamente imposible convivir
con esta persona, pero claro es mi hermana y mis padres no la van a hechar de casa.

Cuando trabaja , los trabajos no le duran ni siquiera un mes, muchos ni 2 dias. falta muchisimo al trabajo, casi nunca va, y cuando cobra algo,
en vez de dejar algo de dinero en casa, se lo gasta en bebida, ahora le da mucho al alcohool y no se si le dara a algo mas. yo he de dejar unos 500€ pero bueno.
ella es ella y nunca dejara un duro. cuando me compro algo con MI dinero, siempre me pide y me hecha en cara que si ella me dio algo o me dejo de dar, y siempre
he de acabar dandole la mitad de lo que me compro, asi claro, ella nunca se ha de gastar el dinero en nada, ya que yo siempre tengo dinero y siempre me acaba quitando
algo de lo que yo me compre. ahora tengo un cajon lleno de mis cosas de higiene, por suerte tengo una webcam vigilando cuando me voy con el detector de movimiento.
por si me intenta quitar algo. cosa que se que hara pronto.

Siempre se comporta como una cria para dar pena y que mis padres le compren lo que pide o les den dinero mis padres cuando ella sale a putear por ahi con algun tio
que ha conocido por el chat. me da asco.

en definitiva: Mi hermana es una cerda de mierda.”